Thursday, November 05, 2009

LOS QUE SE QUEDAN

LOS QUE SE QUEDAN
Juan Carlos Rulfo y Carlos Hagerman, dos talentosos cine-documentalistas mexicanos, se han ganado la confianza de nueve familias para entrar en sus casas, hacer amistad, compartir los días y escuchar las historias de los que se han ido a trabajar al Norte, a Estados Unidos, y de lo que sienten los que se quedan, porque “no todos sienten lo mismo”. El resultado de esta amistad con una cámara en las manos y de estas historias filmadas es un bellísimo, tierno y sincero testimonio hecho película en Los que se quedan (México, 2009).
Nueve familias que viven en pequeñas poblaciones de seis Estados de México: Zacatecas, Jalisco, Michoacán, Puebla, Chiapas y Yucatán, nos abren sus casas y su corazón también a nosotros los espectadores para volvernos oyentes y amigos. Rulfo y Hagerman han filmado una hermosa película sobre la familia y sobre la migración sin tener que caer nunca en discursos, moralejas, consejos. Simplemente han dejado que las personas nos compartan su vida. Partir y compartir toman carne en cada una de estas historias.
Como la canción mixteca en la guitarra que acompaña musicalmente partes de la película, cada uno de los protagonistas nos confiesa la “inmensa nostalgia que invade el pensamiento”. Con una narración en la propia voz de estos emigrantes o de sus familiares, en tonos siempre reales, sencillos, transparentes, toda la película nos habla de la nostalgia por las personas que queremos y dejamos, de la tierra y el hogar a que pertenecemos, de los sueños y los recuerdos que guardamos en el corazón. De ese permanente “te pienso” que cada uno dice a sus familiares ausentes.
Los dos directores han logrado con toda verdad y sencillez recoger “esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón” – como canta al final Chavela Vargas-, pero que también animan la esperanza, en los que se quedan y en lo que se van al Norte. Y las “cosas simples” que van guardando, recordando, acariciando, compartiendo, son tan simples como preparar el mole de la fiesta, echar las tortillas al comal, cultivar el sembradío de ajos del hijo ausente, coser punto de cruz, inflar globos para recibir a los hijos que regresan, hablar por teléfono desde Estados Unidos, bañarse en el mar, escoger un vestido de primera comunión…
De pronto, en el misterio de nuestra humanidad, cada una de esas simples cosas se convierte en signo, en sacramento, de lo que más vale para cada quien, de lo que más amamos, de lo que nos mantiene con esperanza y unidos a la vida, a la familia, a nuestros seres queridos. Sacramentos son el teléfono que comunica todos los días en la distancia, la mesa de la cocina que reúne a todos, la costura diaria que mantiene los hilos de unión con el hijo ausente, los ajos acariciados en las manos rugosas del anciano padre, el collar de cuentas de la joven viuda que va desgranando el recuerdo de su esposo asesinado, el bautizo del recién nacido o la primera comunión de la niña mayor, antes de la partida…Son sacramentos del amor, y el amor es así de simple.
El sitio oficial de http://www.losquesequedan.com/ tiene, además de toda la información audiovisual, una “guía para educadores” para ver y comentar la película en grupo y aprovecharla mejor. Muy recomendable.
Luis García Orso
SIGNIS México
Noviembre 5 de 2009
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