Friday, October 16, 2009

LOS HEREDEROS

Eugenio Polgovsky (México, D.F., 1977) ha realizado dos extraordinarias películas documentales: Trópico de Cáncer (en 2004) y Los herederos (en 2008). En el primero la cámara se acerca silenciosa y discretamente a la vida cotidiana de una familia que vende animales, vivos y muertos, junto a la carretera en el desierto de San Luis Potosí. Lo que al principio del filme vemos como una rareza, quizás algo extravagante, va adquiriendo tonos de hondura, seriedad, dolor y vergüenza, conforme vamos haciéndonos parte de esa cotidianidad tan desigual de nuestro México. En la segunda película, en un tono semejante cinematográfico, sin ningún diálogo o discurso, somos testigos de la vida ordinaria de niños del campo mexicano, en diversas regiones del país. Los niños pasan el día trabajando, saben hacer de todo, y todo lo hacen muy bien: aran, desmontan el cerro, cortan leña, cargan agua, ordeñan vacas, echan tortillas al comal, pizcan tomates, etc. Son “los herederos” de este país y de este pueblo de México, de sus pobrezas y de sus riquezas; son nuestro presente, quizás el futuro.
Eugenio Polgovsky ha trabajado dos años para ganarse la confianza y la amistad de las familias, poder estar con ellas y filmar la vida de los niños, en silencio y respeto. En Los Herederos nos comparte su mirada para que habitemos en ella y para ella. Después de dos horas de contemplación de la vida de nuestros niños mexicanos, una mezcla de sentimientos quedan en el espectador: vergüenza e indignación por esta nuestra realidad nacional; orgullo y solidaridad ante la calidad humana de nuestros herederos. La contemplación se llena al final con el poema musical “Dios nunca muere”. En efecto: no muere, sino vive en la dignidad de estos sus hijos.
Los Herederos van cosechando reconocimientos en su exhibición en festivales de cine y cuenta con el apoyo de UNICEF para su difusión.

Luis García Orso, S.J. / Octubre 2009
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